Tous fusiona moda con joyería

En nuestros días Tous es una de las firmas españolas con más reconocimiento internacional. Y es que Tous no solo se trata de una marca de joyería y complementos sino que ha pasado a representar algo más, Tous, “un vehículo de expresión entre los sentimientos de muchas personas transmitiendo valores de cariño y ternura dentro de un marco estético contemporáneo”.

Al mando del negocio se encuentran Salvador y Rosa, quienes pasaron a ser uno de esos tándem que logra funcionar como si se tratase de un reloj suizo, y no sólo en el ámbito profesional –ya la empresa se encuentra presente en más de 50 países– sino también en el aspecto personal –pues llevan más de cuatro décadas de unión matrimonial–.

Su complementariedad se ubica como la base de este equipo y en este caso no ha de ser una excepción. Rosa Tous es quien está encargada de la parte creativa, mientras que Salvador se ocupa del área comercial. Este es un barco, donde en compañía del matrimonio se encuentran sus cuatro hijas –Rosa, Alba, Laura y Marta– quienes llevan más de una década dentro de la compañía.

Tous se trata de un concepto de joyería que se encuentra bastante ligado al mundo de la moda, aunque no fue así desde el principio. Es para los años 60, cuando la segunda generación toma las riendas encabezada por Salvador Tous. Cinco años más tarde, Salvador decide contraer matrimonio con Rosa Oriol y de esta forma ella entra a trabajar en el negocio familiar. Es desde ese momento cuando los dos le imprimen un estilo propio al negocio.

Desde entonces Rosa concibió un nuevo concepto de lo que era la industria de la joyería, el mismo se alejaba de lo que hasta ahora se conocía en los cánones tradicionales: “Me preguntaba por qué la joyería era un mundo tan exclusivo, tan cerrado y con tan poca conexión con el mundo de la moda, que a mí, como mujer, me apasionaba.

Pensaba que de alguna manera alguien, algún día, tendría que hacer una mayor conexión entre mundos tan separados. No podía ser que lo que en joyería se entendía como actual, fuera a ser bello para siempre, ya que uno va cambiando con el tiempo, lo mismo que sus gustos.

También me sorprendía que la joya se viese casi como una inversión, un valor seguro, un valor refugio, y que se apreciase más por esta faceta que por el hecho de ser bella y perdurable. Una pregunta que muchas veces me hacían los clientes era cómo podían remontar y modernizar sus joyas antiguas, a veces heredadas, o que sencillamente ya no les gustaban”.

Pronto, esa acertada imaginación y creatividad con la que Rosa cuenta la convierte la experiencia para una reconversión hacia el éxito animandose a comenzar con el diseño exclusivo de joyas con el fin de cubrir ese vacío dejado por el mercado entre lo que se conoce como alta joyería –esta se encuentra sólo al alcance de unos pocos– y la joyería de consumo –sin un diseño ni acabado muy definido– que hasta ese momento no se había cubierto.

“Comprendí que lo que necesitaba la joyería era una joya de calidad, pero al mismo tiempo sencilla y llevable. Y empecé a diseñar piezas que, respetando estos parámetros, se pudiesen vender a precios asequibles y, lo más importante, que fuesen fáciles de llevar y combinar con la moda en el vestir y el trasiego cotidiano”.