Ser publicado cuando inicias como escritor

Debemos inicialmente considerar que, en nuestro días las editoriales que pertenecen a los grandes grupos internacionales, son las que concentran alrededor del 90% de la producción editorial.

En tal sentido, alguna editorial que sea grande de países como España, México o Argentina, pueden recibir al menos 1.000 manuscritos o propuestas cada año, lo que se traduce a unas cuatro cada día. Los manuscritos suelen ser enviados de forma espontánea a manos de sus propios escritores a quienes no les fueron solicitados por las editoriales extranjeras, o por las diversas agencias literarias de todo el mundo.

De esos manuscritos, la editorial se decide por contratar unos veinte, y ello es debido a que el resto de sus publicaciones son obras que han sido encargadas por los editores, que llegan por contrataciones de la casa central, o también, son nuevas obras de los autores que ya han publicado en la casa.

Por estas razones, es muy baja la posibilidad de que se llegue a ser publicado con tan solo enviar un manuscrito. Si bien, siempre será cierto que alguien logra hacerlo, pero en líneas generales, el tiempo de dedicación, costes, esfuerzos y frustración, no se hacen proporcionales.

No han pasado más de dos año, desde que un escritor enviaba un manuscrito y las editoriales se encargaban de responderle por medio de una carta donde acusaban recibo, a lo que solo debía esperar un par de meses para recibir otra carta, en donde se les hacia saber de una forma amable que no sería posible su publicación, procediendo a devolverlo. Con el transcurso del tiempo, dicha situación se agudizó desapareciendo los «acuses de recibo» para no responder ni devolver los manuscritos.

Para 1990 en Estados Unidos una de las editoriales más grandes y prestigiosas Doubleday, decidió que no aceptaría más manuscritos que no fuesen solicitados y que no vinieran de agentes literarios o de sus propios autores, ya que se encontraba recibiendo unos 10.000 cada año. Lo que podría decirse que eran al menos más de 40 manuscritos por día. Y es que si nos vamos al trasfondo, se requiere de muchas personas para recibir, clasificar, revisar, leer y devolver más de 40 manuscritos por día, aun cuando no se tenga idea del número, suponemos que son muchos, por lo que ninguna empresa se encuentra dispuesta a afrontarlo.

Y esta es una situación que no solo ocurre en los Estados Unidos, lo que nos lleva a pensar en la forma de cómo incrementar esas posibilidades y con ellas alcanzar una mejor relación esfuerzos-resultados. Sucede que en su gran mayoría, los escritores de países latinoamericanos suelen desconocer la manera de contactar a un editor o a un agente literario de una forma conveniente y para ello no existe justificación alguna. Si buscamos en Internet, “writers resources” (“recursos para escritores”), y podemos encontrar que el buscador Altavista nos ofrece 32.699 páginas web para consultar.

Cuando buscamos una agencia literaria o presentamos una propuesta a una editorial, se deben seguir procedimientos que son habituales dentro del mundo internacional de la edición. Es por ello, que la sugerencia es conocerlos y aplicarlos, acompañados de una propuesta bien realizada, para acumular grandes posibilidades de lograr la aceptación del envío del manuscrito o quizás hacer la antesala en una editorial.